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12 Ene

ADOLESCENTES y RECESO DE VERANO.

Con casi tres meses sin actividad escolar, los padres enfrentan una verdadera disyuntiva: darles total libertad o tratar de imponer –al menos- ciertas reglas básicas.

Sin embargo el escenario ideal es lograr una armonía entre el tiempo de ocio y las responsabilidades. Muchos chicos pasan todo el verano acostándose a las 4 de la mañana y levantándose después del mediodía. ¿Hay que establecerles un horario para ir a dormir? ¿Deben los adolescentes colaborar de alguna manera en sus hogares? ¿Deben tener algún tipo de actividad cultural o deportiva o simplemente hay que dejar que pasen los tres meses a su criterio?

Geraldine Kahan, directora general de educación de gestión estatal del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires afirmó en diálogo con Infobae que “en medio de la vorágine que vivimos, ante la pregunta sobre qué querés hacer en las vacaciones es muy habitual que la respuesta sea: ‘nada’. Ese no querer hacer ‘nada’ puede ser funcional en un primer momento para descansar pero, en la adolescencia, se corre el riesgo de que devenga en una abulia sino podemos ofrecer, además, propuestas a los intereses de los jóvenes y, sobre todo, que involucren a un grupo de pertenencia”.

“Cuando a los adolescentes se les ofrece actividades, se los ayuda a descubrir nuevos intereses. En las vacaciones se puede potenciar la creatividad y desarrollar otras habilidades. Pero es importante que no seamos extremistas. No hay que cargar la agenda de los adolescentes durante el receso escolar, sino encontrar un equilibrio entre el ocio y las actividades (que es fundamental que sea compartida por sus pares). El adulto debe acompañar y generar vínculos que colaboren con su desarrollo, señalando los límites y las reglas. Es importante acompañar y apoyar a los adolescentes en esta etapa”.

La psicoanalista Daniela Furst (MN 22726) explicó que “las vacaciones pueden ser un motivo de festejo para los adolescentes y un dolor de cabeza para los padres. Hay que hacer una distinción: no es lo mismo los chicos que tienen que rendir materias en febrero que aquellos que terminaron el año lectivo “victoriosos”. Y lo califico así porque, en este caso, cuando queremos pautar o bajar línea en relación a los horarios, solemos escuchar: ‘pero aprobé todo, me merezco vacaciones’. Entonces, ¿puede salir o quedarse con la computadora o la Play hasta la hora que quiera y levantarse pasado el mediodía? Mi respuesta es que no. Lo límites no se toman vacaciones, y son parte del amor que les tenemos”.
“Cuando los padres tienen trabajos independientes, que los hijos los acompañen dos veces por semana puede ayudar a ordenarlos y es una buena oportunidad para compartir tiempos juntos”, aseguró la especialista. “Pero también están los casos donde esto no es posible, y en estos casos los pueden dejar hacer trámites o ayudar en el hogar para que no estén ‘tirados’ y prendidos a las redes. Además – agregó – no hay que olvidarse que el ‘yo’ adolescente está en construcción, se muestran firmes muchas veces pero subyace una gran sensación de vulnerabilidad. Aprender a comunicarnos con ellos es un desafío que tenemos”.

PANTALLAS y CONSOLAS
Vera Rexach, especialista en Educación y Tecnología digitales de la Organización de Estados Iberoamericanos para la educación, ciencia y cultura (OEI) afirmó: “Allá en los 80, Seymour Papert, matemático y pionero en la idea de incluir computadoras en educación, afirmó que los niños y jóvenes habían iniciado ‘un apasionado romance con la tecnología’ y que, como todo buen romance, los adultos fallaban en comprenderlo. La idea me parece muy actual, y, en ese sentido, pienso que ninguna acción de un adulto que atente contra una pasión juvenil dará buen resultado. El efecto de la prohibición es un interés mayor en lo prohibido. El efecto de la vigilancia es el redoble de las tácticas evasivas.
Por lo tanto, Rexach cree que un buen ejemplo podría ser el mejor consejo. “¿Quiere que su hijo lea? Y usted, ¿qué está leyendo para recomendarle?. ¿Quiere menos tiempo de pantalla? Pruebe a dejar su propio móvil en casa, mientras hacen juntos algo analógico. Pedirle al adolescente que nos comparta, enseñe, muestre algo de lo que lo engancha, lo divierte, lo sorprende en las pantallas es importante porque los grandes siempre estamos a tiempo de aprender, incluso en el verano”

Por último, reafirmemos estos conceptos básicos
para tener un verano en paz.

1.- Establecer límites, reglas y consecuencias
2.- Comunicación
3.- Escucha
4.- Ganarse su confianza
5.- Empatía
6.- Respeto
7.- No perder los estribos ni usar la violencia.
8.- Dar amor
9.- Evitar hacer comparaciones
10.- Identificar las señales de alarma

Mucha suerte y armonía para la familia.!!!